TRES MANERAS DE INICIAR UNA  HISTORIA QUE DEBERÍAS EVITAR (SI QUIERES QUE SIGAN LEYENDO)

Muchos escritores principiantes cometen estos errores (fatales) en las primeras líneas de su novela, su relato o su historia.

Que las primeras líneas de una historia son cruciales para cautivar a tu lector es algo que seguramente ya tendrás claro.

Pero una cosa es saber que algo es importante y otra distinta es saber cómo abordarlo, ¿verdad?

Pues bien, para ayudarte en esta tarea, además de las pautas que te daba en este artículo sobre cómo no deberían ser las primeras líneas de tus historias, he recopilado algunos consejos prácticos que te servirán para no meter la pata en tu próximo relato o novela.

Son tres tipos de inicio en los que suelen caer la inmensa mayoría de escritores principiantes y que, de tan manidos y repetidos, pueden resultar exasperantes para tus lectores.

Tres inicios aburridos que harán huir a tu lector

¿Significa esto que está prohibido empezar así una historia? No, significa que, si lo haces, tiene que ser con una intención determinada y tienes que esmerarte mil veces más.

A mí me parece que no merece la pena y que es un riesgo enorme, sobre todo si pretendes que te publique una editorial (este tipo de inicios escuecen sobre todo a quienes leemos a muchos principiantes). Pero tú puedes empezar tu historia como quieras, claro.

Si no quieres que tus lectores se duerman en las primeras líneas de tu historia, no hagas esto:

Tres formas tediosas de iniciar una novela (o cualquier historia) 

Con una larga descripción

 

Una historia está hecha de acción, de conflicto. Necesita descripciones, sí, pero no son estas las que hacen avanzar la narración.

 

Si comienzas tu relato con una descripción interminable de un lugar, de un personaje o de lo que sea, solo conseguirás poner nervioso a tu lector, haciendo que se pregunte cuándo narices va a empezar la historia. O se duerme o busca otra lectura más motivadora.

 

Y eso no es lo que queremos, ¿verdad?

Por el principio del día

 

De acuerdo, tiene su lógica. Los días empiezan por la mañana y es natural que te salga comenzar así tu historia. Pero es tan común caer en esta forma de empezar un relato que lo único que conseguirás es delatarte como principiante.

¿Qué me importa a mí a qué hora se levanta tu protagonista si hasta las once no se va a poner a resolver crímenes? A no ser que de par de mañana ocurra algo realmente excepcional, es mejor que tu historia empiece de otro modo menos soporífero.

Hablando del tiempo

 

El tiempo atmosférico, bien tratado, puede ser un recurso viable e inspirador para tus historias, como veíamos en este artículo.

Pero, a no ser que este asunto sea el tema central de tu relato, si comienzas una narración diciendo que el sol brilla o que está nublado quedarás un poco como el vecino que te encuentras en el ascensor y que no sabe de qué hablar.

 

Y eso no te interesa en absoluto, el lector tiene que sentir que vas a contarle algo apasionante, no que estás charlando por charlar.

Estas reglas sobre cómo empezar una historia también tienen sus excepciones.

 

Vamos, que puedes romperlas si quieres y empezar así tu historia, pero deberás hacerlo con una intención y un sentido, no sin darte cuenta.

 

Tres ejemplos de historias que usan estos inicios sin caer en el aburrimiento:

 

  • El Perfume, de Patrick Süskind, comienza con una larguísima descripción del lugar donde nace el protagonista de la historia. Empieza desde una panorámica de la ciudades europeas del siglo XVIII, de ahí pasa a París, de ahí a un mercado y de ahí al puesto de pescado de la madre del personaje principal. Son líneas y líneas de descripción (aquí puedes leer un extracto), pero están ahí con un objetivo: trasladar al lector una sensación de hedor insportable que en cierto modo justifica la excepcionalidad del protagonista que nos va a presentar.

 

  • La metamorfosis, de Franz Kafka, empieza con el despertar de su protagonista: “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo…”. Pero, claro, inmediatamente pasa al meollo del asunto: “…se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Vamos, que no hay tiempo para aburrirse, porque el lector se encuentra de pronto con un elemento que rompe con lo que se podría esperar de una mañana cualquiera.

 

  • La novela 1984, de George Orwell, arranca hablando del tiempo: “Era un día frío y luminoso de abril y los relojes estaban dando las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en un esfuerzo por escapar al desagradable viento, pasó a toda prisa entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no lo bastante rápido para impedir que se colara tras él un remolino de polvo y suciedad.” Sin embargo, se trata de una referencia breve, que nos ayuda a situar al personaje en una determinada atmósfera: una ciudad áspera, hostil, deshumanizada.

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Ahora es tu turno: ¿cómo inicias tú las historias? ¿Sueles arrancarlas por la mañana, o hablando del tiempo, o con largas descripciones? ¿Lo haces sin querer o con un objetivo? Te propongo un trato: pega en los comentarios el inicio de una de tus historias. Un principio que no te acabe de convencer. Te ayudaré a mejorarlo, a hacerlo más cautivador.

O, si te atreves, te animo a realizar un ejercicio: ensaya un inicio para una historia. Basta con un párrafo. Tu objetivo es cautivar al lector. Pero tienes que hacerlo utilizando uno de estos inicios, ¿serás capaz? Seguro que, con un poco de esfuerzo, lo consigues.

¡Espero tus textos en los comentarios!

2 Comments
  • Mariana Aguilar
    Posted at 21:25h, 25 mayo Responder

    Hola lectura creativa, que impactante ver que la historia que creí era buena, tenga fatales errores comunes.
    Me haz ayudado con tanto en un solo texto. Gracias! Es la primera vez que me empeño en crear una historia y fue lo que me trajo hasta este sitio web, es muy bueno, es el tipo de sitio que estaba buscando.

    • Sara Suberviola
      Posted at 09:52h, 29 mayo Responder

      ¡Qué ilusión leerte, Mariana! No sabes cuánto me alegro de poderte ayudar. No te desanimes al encontrar errores en tus textos, todos pasamos por ahí y es un paso inevitable en tu proceso de mejora. Un fuerte abrazo.

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