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Estilo y oficio: las herramientas infalibles para escribir para niños 

Programa

 

1. Literatura ¿infantil?

 

2. La fábula: mito y origen

 

3. Los todopoderosos nombres propios

 

4. Fantasía e imaginación

 

5. Estilo y oficio: las herramientas infalibles para escribir para niños

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3. Los todopoderosos nombres propios

 

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20 Comments
  • Alicia
    Posted at 19:30h, 04 mayo Responder

    Hola Sara,
    GRACIAS por todas las correcciones. Como ya te comenté soy novata y me cuesta una barbaridad expresar todo lo que tengo en la cabeza de manera coherente y ordenada. He hecho cambios en el escrito, pero de nuevo me he vuelto a quedar atascada y confundida. A ver qué tal lo encuentras. Un abrazo de dulce de leche.

    CUANDO VUELVES AL PUEBLO
    Como cada año Dulce de Leche iba a visitar a su abuela al pueblo. Dulce, como así la conocía todo el mundo, era una niña risueña con unos grandes ojos marrones y larga melena rizada. Tenía una gran sensibilidad y le encantaba quedarse con todos los detalles que percibían sus sentidos.
    Dulce de Leche, siempre que llegaba al pueblo, nada más poner el primer pie en el suelo sentía el olor a tierra mojada aunque el suelo estuviera seco, el ronquido de la leña quemándose y el suave olor a lavanda de su habitación.
    La señora Pepi, que vivía en la casa de al lado de su abuela, siempre salía al portal y saludaba a Dulce animada:
    -“¡Arsa mi arma!, si que has crecido- y le daba un beso en la frente como a ella le gustaba.
    Siempre había pensado que los besos que se daban en la frente, servían para proteger. Como los que le daba su madre cada noche antes de irse a dormir.
    Caminaba unos pasos más hacia delante y allí estaba su “abu”, con los brazos abiertos esperando el más dulce de los abrazos de su amada Dulce de leche.
    -¡Abu-eee-laaa!-le decía la niña con voz entrecortada casi sin poder respirar-¡me estrujas como a una fregona!. A lo que seguidamente ella les respondía con una gran sonrisa porque le gustaba escuchar como se quejaba su nieta.
    Cuando se adentraba en el descansillo de la casa, a Dulce siempre le gustaba respirar hondo para cerciorarse de que estaba allí, en la casa del pueblo.
    Miraba hacía el horizonte para ver el precioso patio de plantas que tenía su abuela, y, sigilosamente se acercaba, abría cuidadosamente la pesada puerta de madera maciza que lo protegía y se abría una luz despampanante, con colores verdes, blancos y rojizos de todos sus geranios, claveles, petunias y hortensias. En ese preciso momento era cuando se sentía como en casa.
    Pasaban los días con sus brisas otoñales, las mañanas en el patio, el calor bajo las faldas de tela de la mesa camilla con el brasero y el sabor de los platos de sopa humeantes.
    Un día su abuela, viendo la alegría que desprendía su nieta, decidió que era el momento de enseñarle el álbum familiar, un álbum de color rojizo, grueso y pesado que escondía el tesoro mayor guardado. El que se encontraba en cada foto que se recogía el libro con olor a vainilla.
    -Mira hija, cada una de las fotos que te enseño, si observas con atención, verás que podrás sentir el olor, el sabor, la textura y el sonido de cada momento que se inmortaliza en cada imagen, y, ¿sabes por qué? Porque cada momento que vivimos en cada instantánea, lo vivimos como si fuera el último, con ilusión y felicidad. Y, eso, precisamente eso, es nuestro secreto. Vivir el momento, aquí y ahora.- le decía pasando las páginas una a una.
    -Ves, Dulce -la llamaba señalando una foto- aquí huele a lluvia y diversión. Íbamos a recoger aceitunas al campo y de camino nos empezó a llover, con tal mala suerte que no tuvimos ningún lugar donde cobijarnos. Tampoco llevábamos paraguas para protegernos, pero la verdad es que no nos importó. Salimos corriendo levantando el barro a nuestro paso, sin parar de reír.-le decía mientras pasaba la página y se detenía en otra foto.
    -Y aquí, estábamos celebramos tu cumpleaños con un cine de verano proyectando vídeos de cuando eras pequeña. Mientras, comíamos palomitas dulces de colores-le recordaba con alegría.

    Dulce se quedó por un instante pensativa. Acababa de ver unas fotos que le habían hecho transportarse a infinidad de experiencias, situaciones, relaciones,… y en todas ellas era feliz. ¿Quizá era porque su familia se lo había transmitido así?. ¿Quizá era porque ella buscaba los momentos dónde encontrarse feliz?. Sea lo que fuese, decidió que a partir de ese momento no iba a olvidar el secreto mayor guardado de su familia.

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:16h, 08 mayo Responder

      ¡Hola, Alicia! Recibo ese abracillo dulce con mucho cariño. Tranquila, todos somos aprendices y todos nos atascamos, no te apures por eso porque es lo más normal del mundo. Veo los cambios que has hecho y creo que con ellos la historia ha salido ganando. Voy a intentar ayudarte a desatascarla.
      Lo más potente de tu mensaje creo que es esto: «Y, eso, precisamente eso, es nuestro secreto. Vivir el momento, aquí y ahora.» ¿Qué te parece si lo dejas para el final? Así conseguirás un cierre con más fuerza. Puedes poner primero la explicación de las fotos, mostrar cómo la niña va sintiendo lo que su abuela le cuenta de las imágenes y que, al final, Dulce le haga una pregunta y la abuela le responda con lo del «aquí y ahora». ¿Qué te parece?

  • Alicia
    Posted at 12:17h, 22 abril Responder

    Buenos días Sara,
    Vuelvo para retomar la escritura. Te envío el cuento de este tema. He de decir que lo he escrito a ratitos. Me he quedado bastante atascada. Empecé animada, luego fui bajando y después no sabía como seguir. Ya lo notarás. Como siempre toda corrección es bienvenida. Espero que estéis bien. Abrazos con sabor a pueblo.

    CUANDO VUELVES AL PUEBLO
    Como cada año Dulce de Leche iba a visitar a sus abuelos al pueblo.

    Siempre que llegaba allí, nada más poner el primer pie en el suelo sentía el olor a tierra mojada aunque el suelo estuviera seco, el ronquido de la leña quemándose y el suave olor a lavanda de su habitación.

    La señora Pepi, que vivía en la casa de al lado de sus abuelos, siempre salía al portal y saludaba a Dulce animada:
    -“¡Arsa mi arma!, si que has crecido- y le daba un beso en la frente como a ella le gustaba.
    Siempre había pensado que los besos que se dan en la frente, sirven para proteger. Como los que le daba su madre cada noche antes de irse a dormir.

    Caminaba unos pasos más hacia delante y allí estaba su “abu”, con los brazos abiertos esperando el más dulce de los abrazos de su amada Dulce de leche.
    -¡Abu-eee-laaa!-dijo la niña con voz entrecortada casi sin poder respirar-¡me estrujas como a una fregona!. A lo que seguidamente ella les respondía con una gran sonrisa porque le gustaba escuchar como se quejaba su nieta.

    Cuando se adentraba en el descansillo de la casa, a Dulce siempre le gustaba respirar hondo para cerciorarse de que estaba allí, en la casa del pueblo.
    Miraba hacía el horizonte para ver el precioso patio de plantas que tenía su abuela, y, sigilosamente se acercaba, abría cuidadosamente la pesada puerta de madera maciza que lo protegía y se abría una luz despampanante, con colores verdes, blancos y rojizos de todos sus geranios, claveles, petunias y hortensias. En ese preciso momento era cuando se sentía como en casa.
    Pasaron los días con sus brisas otoñales, las mañanas en el patio, el calor bajo las faldas de tela de la mesa camilla con el brasero y el sabor de los platos de sopa humeantes.

    Un día su abuela, viendo la alegría que desprendía su nieta, decidió que era el momento de enseñarle el álbum familiar. Éste escondía el tesoro mayor guardado y se encontraba en cada foto que se recogía.
    -Mira hija, cada una de las fotos que te enseño, si observas con atención, verás que podrás sentir el olor, el sabor, la textura y el sonido de cada momento que se inmortaliza en cada imagen, y, ¿sabes por qué? Porque cada momento que vivimos en cada instantánea, lo vivimos como si fuera el último, con ilusión y felicidad. Y, eso, precisamente eso, es nuestro secreto. Vivir el momento, aquí y ahora.
    Dulce se quedó por un instante pensativa. Acababa de escuchar un mensaje que le había hecho transportarse a infinidad de experiencias, situaciones, relaciones,… y en todas ellas era feliz. ¿Quizá era porque su familia se lo había transmitido así?. ¿Quizá era porque ella buscaba los momentos dónde encontrarse feliz?. Sea lo que fuese, decidió que a partir de ese momento no iba a olvidar el mensaje de su abuela: Que la vida son momentos y el aquí y ahora.

    Un saludo,
    Alicia

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:19h, 28 abril Responder

      ¡Hola, Alicia! Recibo con cariño ese abrazo con sabor a pueblo (me sabe a pan y a leña). Es normal que te atasques, tranquila. Te has bloqueado porque no tenías claro el final desde el principio. E
      Me gustan tus descripciones, el detalle hace que sean más creíbles. También es acertado aprovechar el diálogo para mostrar la personalidad de la abuela.
      Te hago algunos apuntes para que puedas editar o reescribir tu texto:
      – Parece ser que el elemento central es el álbum de fotos. Sin embargo, no te detienes a mostrar ni una sola de las fotos, pasas por él demasiado rápido. Nos describes toda la casa y, cuando llega el álbum, no lo vemos. Tenemos cinco párrafos de la casa y apenas dos del álbum, esto no es coherente con lo que estás contando.
      – Creo que la reflexión final de la niña es demasiado abstracta. Se supone que lo está pensando la niña, pero yo te veo a ti como adulta haciendo la reflexión, no a ella. Además, si eres capaz de mostrar estos pensamientos o sensaciones en la historia, no es necesario que lo añadas como explicación al final, el lector prefiere sacar él sus propias conclusiones.
      – Revisa los tiempos verbales, pasas del «dijo» al «decía» (del pretérito perfecto al imperfecto) sin que haya una coherencia clara, vas una y otra vez de lo que ocurría entonces a lo que ocurría siempre, sin que el lector acabe de ubicarse en el tiempo de la historia.
      – Dulce de leche es un nombre muy especial, te animo a sacarle más partido impregnando sus acciones y sensaciones con otras palabras dulces.

      Espero no abrumarte con estas pautas, si tienes dudas sobre cómo aplicarlas dime y te ayudaré.
      Un fuerte abrazo, Alicia.

      Sara

  • SoniaChirinola
    Posted at 16:30h, 13 abril Responder

    Hola Sara, trabajando la sinestesia me ha salido esto. Me pongo ahora con el trabajo final
    Cierra los ojos y todavía sigue ahí, tumbado sobre un campo de suave y sedosa hierba. Parece que mientras el grito se deshacía en su garganta el tiempo se hubiera detenido, que el sol nunca más hubiera salido tras la tormenta, que los pájaros hubieran enmudecido su ligero canto.
    Y le mira, escuchando sus caricias en su piel, y un grito atraviesa sus oídos hasta llegar a lo más íntimo de su alma. Y una lánguida melodía le hace estremecer sin piedad hasta desvanecer.

    • Sara Suberviola
      Posted at 16:18h, 14 abril Responder

      ¡Hola, Sonia! Muy intenso el texto, muchas gracias. Especialmente inspirador me parece lo de escuchar las caricias (qué silencio tiene que haber para que se puedan escuchar las caricias) y el contraste en la melodía entre ‘lánguida’ y ‘sin piedad’. Casi puedo sentir el grito en la garganta…
      Un abrazo
      Sara

  • potillo
    Posted at 20:15h, 07 abril Responder

    Mi cuento breve con el recurso de la sinestesia.

    ABRAZOS PERFUMADOS

    -¡Qué bien huelen tus abrazos!- dije yo con el cuello enroscado en el cuello de mamá.
    -Es mi perfume de cereza, vainilla y algodón- susurró su dulce voz en mi oído.
    -Lo sé, pero me gusta tanto…No olvides ponértelo ni un día, por favor.
    Me separé de su cuello con un beso y entré al colegio. Me gusta ir al cole. Me lo paso bien con mis amigos y aprendo muchas cosas chulas. Os cuento un secreto. A veces tengo miedo. Me pongo triste y deseo mucho, mucho, estar con mamá.
    Para esos momentos tengo un truco. Me huelo las manos, la manga de la bata, la coleta… El perfume de mamá está pegado por todas partes. Cereza, vainilla y algodón que alegran un montón mi corazón.

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:41h, 08 abril Responder

      ¡Oh, Kristina! Qué dulce. Casi puedo oler el abrazo de esta mamá. Bien, me gusta cómo has mezclado el abrazo que es más de tacto con el perfume. También que incluyas el algodón entre las esencias. Y la dulzura de la voz, aunque esta última combinación es algo más previsible.
      Si te apeteciera darle más carga sinestésica al texto, te animo a complementar de forma sinestésica (con un adjetivo o una frasecilla) alguna de estas palabras que has utilizado: beso, secreto, miedo, triste. Solo si tienes ganas de seguir jugando con los sentidos.
      Un abrazo (perfumado)

      • potillo
        Posted at 20:15h, 11 abril Responder

        A ver qué te parecen estas correcciones…
        ABRAZOS PERFUMADOS
        -¡Qué bien huelen tus abrazos!- dije yo con el cuello enroscado en el cuello de mamá.
        -Es mi perfume de cereza, vainilla y algodón- susurró su dulce voz en mi oído.
        -Lo sé, pero me gusta tanto…No olvides ponértelo ni un día, por favor.

        Me separé de su cuello con un goloso beso y entré al colegio. Me gusta ir al cole. Me lo paso bien con mis amigos y aprendo muchas cosas chulas. Os cuento un secreto que vive muy abrigado dentro de mí. A veces tengo un miedo asustador. Me pongo triste como una nube gris y deseo mucho, mucho, estar con mamá.
        Para esos momentos tengo un truco. Me huelo las manos, la manga de la bata, la coleta… El perfume de mamá está pegado por todas partes. Cereza, vainilla y algodón que alegran un montón mi corazón.

        • Sara Suberviola
          Posted at 16:13h, 14 abril Responder

          ¡Bien, Kristina! Me encanta el secreto que vive abrigado, lo veo ahí vulnerable y débil, pobrecillo secreto. Muchas gracias por compartir la nueva versión 🙂

  • olgaolmos
    Posted at 18:44h, 18 noviembre Responder

    Hola Sara voy a realizar las correcciones que me propones y voy a finalizarlo. Un saludo.

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:30h, 19 noviembre Responder

      ¡Estupendo, Olga!

  • olgaolmos
    Posted at 01:12h, 18 noviembre Responder

    Álvaro adoraba ir cada día a la playa . Su olor le recordaba a la sopita de pescado que , cariñosamente, su abuela le solía cocinar . Embobado ,pasaba los segundos , los minutos y hasta las horas observando el vaivén de las olas qué , divertidas ,se columpiaban en la orilla del mar de afuera adentro y de dentro afuera.
    Sin embargo,hoy el pobre Álvaro no había podido ir a jugar la playa , ni tan siquiera había podido ir al cole porque su papá le había dicho que hoy se quedarían en casa por culpa de la alerta roja. Pero él ,como casi siempre que hablaban los mayores ,no había entendido nada ,así que preguntó :
    -¿Papá ,no podemos ir al cole porque estoy enfermito ?
    -No es eso ,cariño.
    – Papá yo no quiero tener una aleta roja. Yo no quiero ser un pez. Yo quiero ser un niño.
    De repente, como por arte de magia, el día se volvió noche , una noche tan negra como una galleta oreo y en medio de esa oscuridad tan oscura ¿que creéis que había? Pues más oscuridad. Momentos después ,lluvia ,una lluvia tan densa que no te mojaba, sino que te bañaba ( como aquel día que me chupó la lengua de una vaca ) y gracias a eso el mar creció y creció y aún creció un poquito más hasta que aquel enorme charco azul verdoso ,que parecía no tener fin ,logró alcanzar el edificio de Álvaro .
    El agua llegó al primer piso donde , ansiosos , ya esperaban los vecinos con las gafas de bucear puestas.
    -¿Maaaaar puedes subir hasta aquí , por favor? -gritó el emocionado Álvaro señalando al tercer piso. Aún no se podía creer que la mar hubiera venido a visitarle a él , a su mismísima casa.
    Que llueva, que llueva ,la virgen de la cueva , los pajaritos cantan , las nubes se levantan…- cantaba cantarín, sentado en el borde del balcón ,mientras balanceaba sus piernas en el aire .
    Viendo que subía lentamente, sin parar de cantar ni un momento, se fue a buscar su caña de pescar y al volver¿adivinad qué? La mar subía ahora a una velocidad verdaderamente enrabietada ¡y no llevaba el bañador!
    ¿Que podía hacer yo para parar la lluvia ? A ver…mamá me dice que si canta , llueve ; así que definitivamente me quedaré callado.
    ¡No funciona!- gritaba desconsolado.
    – Llueva que, llueva que, cueva de la virgen, cantan las nubes, los pajaritos se levantan…- volvió a cantar Álvarito, esta vez del revés. Esperó a ver qué ocurría , y …¿que pasó? Pues que la canción anti-lluvia funcionó.

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:44h, 18 noviembre Responder

      ¡Hola, Olga!

      Muchas gracias por compartir tu historia. Entre los recursos que he encontrado destacan el uso de palabras sensoriales, el humor y la interpelación. También está el diálogo, aunque en él prácticamente escuchamos solo la voz de Álvaro. Si quieres comentarme algún recurso más que hayas añadido seguro que me ayuda a valorar mejor tu trabajo.

      El cuento es pura imaginación infantil, sin cortapisas, y eso me encanta. He de admitir que, como adulta, ver al niño sentado al borde del balcón me daba vértigo, lo que me ha hecho darme cuenta una vez más del sesgo que tenemos los adultos al leer cuentos infantiles.

      Un apunte sobre el narrador. A lo largo de la historia, contada en tercera persona, el narrador es omnisciente y prácticamente invisible. Pero hay un momento en el que dice “como aquel día que me chupó la lengua de una vaca” en el que se hace completamente visible. Esto no es incorrecto ni mucho menos, pero si vas a darle presencia al narrador pienso que sería bueno añadir alguna frase más que lo delate. O eso o darle la vuelta a la frase para que sea más impersonal (por ejemplo: “como cuando te chupa la lengua de una vaca”).

      Creo que el humor es uno de tus puntos fuertes al escribir historias, poténcialo todo lo que puedas. La aleta roja, las gafas de bucear de los vecinos, que el bañador se convierta en el mayor problema para Álvaro, la canción al revés… Son todo guiños muy divertidos que hacen mejor el cuento.

      En definitiva, has hecho un gran trabajo. Podrías perfectamente continuar la historia. De hecho cuando terminas de leerla te quedas con ganas de saber qué pasa después: ¿se pone el bañador y vuelve a cantar la canción del derecho? ¿acaba subiendo el mar hasta su casa? ¿se da un chapuzón?

      Por último, aunque la ortografía no es central en este curso, te comento algunos errores por si te puede ayudar a no cometerlos de nuevo en otros textos.

      – Los vocativos (palabras que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita) van siempre entre comas. Tú has puesto la coma en “¿Papá ,no podemos ir al cole porque estoy enfermito ?”, pero la has omitido en “Papá yo no quiero tener una aleta roja” y en “¿Maaaaar puedes subir hasta aquí , por favor?”.

      – Las comas van pegadas a la palabra anterior y separadas de la siguiente por un espacio. Supongo que es por escribir rápido, pero en tu texto has puesto unos cuantos espacios antes de comas.

      – En esta frase sobra la tilde de “qué”: “observando el vaivén de las olas qué , divertidas ,se columpiaban en la orilla del mar de afuera adentro y de dentro afuera.” En este caso “que” no es interrogativo ni exclamativo, por eso no lleva tilde. Ocurre lo contrario en “¿que pasó?”, donde sí hace falta el acento.

      – Dices “al volver ¿adivinad qué?”, pero aquí el imperativo queda un poco extraño. O lo pones entre exclamaciones en lugar de interrogaciones o bien cambias “adivinad” por “adivináis”.

      – Las palabras con prefijo, por lo general, se escriben sin guion, como «antilluvia».

      Espero que mis comentarios te sirvan.

      ¡Por favor, sigue escribiendo! Es una auténtica delicia leer tus historias, repletas de ternura, humor e imaginación.

  • nadiamorales77
    Posted at 19:57h, 16 junio Responder

    Ejercicio 4
    bueno pues esta vez me costo trabajo, por que como era libre pues no sabia como con que palabras comenzar, digo puede ser con todo y cualquier cosa, que es demasiado, luego mi hermano me propuso hacer algo sobre el espacio y que salieran extraterrestres….así que hice mi campo semántico con la palabra espacio y luego hice nombres propios y tenia 2 que me gustaron y no sabia bien quien seria el protagonista, luego lista de personajes, de lugares, y las preguntas que nos enviaste, intente algún binomio fantástico, pero no, luego ya inspirada espese a escribir, pero no haya por donde, por que ya tenia en la mente que quería extraterrestres y que fuera emocionante, así que no fluyo como en la historia de Tito, pero bueno, me aleje un rato y luego regrese y ya termine., aquí esta, a ver que piensas, espero con ansia tus comentarios. (intente que fuera de una cuartilla, me pase por algunas lineas.

    Dante el Navegante Espacial
    MI nombre es Fugaz y les voy a contar sobre, Dante el Navegante.
    Dante, es un viajero del espacio, capitán del Archivelero Galáctico junto con Sideral su acompañante. Ha viajado por muchas y lejanas galaxias, conoce trescientos mil planetas, 120 mil civilizaciones y sabe por lo menos 5 mil lenguas extraterrestres y comparte sus aventuras a través de su canal, por lo que tiene cerca de 1.5 millones de seguidores por todo el universo, ¿puedes imaginarlo? sin embargo un día extrañamente dejo de transmitir.
    Luz Estela, mi dueña que es una de sus seguidoras más entusiastas, encendió como todos los días su computadora, abrió su canal favorito, “Las aventuras de Dante el Navegante Espacial” y para su sorpresa no había NADA. ¿Qué? ¿Dónde está Dante, Fugaz?, me miro como si yo supiera lo que pasaba…
    Al siguiente día intento y nada, al otro día igual, hizo una búsqueda a ver si había noticias de Dante, el Navegante y misteriosamente no había ninguna información sobre él, ni una señal, ni un rastro, ni un nada.
    Por la noche Luz Estela salió pensativa y a la vez un tanto triste al jardín, se tiro horas y horas en el pasto mirando hacia las estrellas… ¿Dónde estarás Dante Navegante? El cansancio la venció y se quedó dormida…
    “Saludos terrícolas, somos Expix y Exix extraterrestres del planeta Extremix, estamos contactándote por que Dante Navegante los necesita”.
    Luz Estela se levantó de un salto, ¡vamos Fugaz, Dante Navegante nos necesita! Al abrir los ojos vio que aún era de noche y que solo había sido un sueño, se fue a su cama a dormir…
    A la mañana siguiente, Guau, guau, guauuuu!!! Grite lo más fuerte que pude. Afuera de la casa había una nave espacial, Luz Estela abrió la puerta, vio a 2 seres de color verdimorado y grandes cuerpos, por no decir gigantes, quedo paralizada sin saber que decir… “La nave de Dante Navegante, es presa de una nebulosa monstruosa” explicaron los extraterrestres
    ¿Y qué puedo hacer? pregunto Luz Estela, “Tu, nada, respondieron los extraterrestres, pero tu perro Fugaz si… ¿Qué? ¿Yo? Me eche al piso y me tape la cara con mis patitas, pase saliva y lo único que pude decir fue “guauuuuiiii”.
    “Si, tu perro es de una especie de perros espaciales, ya lo veras”. Dijeron Expix y Exix ¿lo puedes creer? “Pues vamos, de prisa, Dante nos necesita, dijo Luz Estela, así que rápidamente subimos a la nave extraterrestre, la encendieron y a la velocidad de la luz llegamos a una galaxia lejana donde estaba la nebulosa monstruosa y en medio de ella se miraba el Archivelero Galáctico naufragado, atrapado…
    Sin más ni menos, los extraterrestres me tomaron entre sus manos y a la cuenta de tres, me lanzaron por la escotilla de la nave Guuuuuauuuu fue lo único que pude decir…
    Como podrás suponer, con todo el miedo del universo allí estaba yo un perro terrícola, flotando en la materia oscura, de pronto, en cuestión de segundos mi cuerpo comenzó a estirarse y encogerse y luego a estirarse otra vez como si fuera de goma, hasta que me salieron un tipo de alas y me di cuenta que podía volar, me dirigí hacia la nave de Dante el Navegante, mordí un extremo del Archivelero Galáctico y comencé a tirar de él, con todas mis fuerzas.
    Luz Estela estaba sorprendida de mi transformación pero sobre todo de verme en acción.
    Logre extraer la nave de Dante de la Nebulosa monstruosa, los extraterrestres se acercaron, la engancharon a su nave para ayudar y así logramos el rescate del siglo. Cuando regrese a la nave, al entrar mi cuerpo volvió a tomar forma de perro terrícola, Luz Estela me abrazo ¡Estoy orgullosa de ti, mi querido Fugaz! dijo
    Sideral y yo estamos muy agradecidos, dijo Dante el Navegante, ¡nos salvaron son nuestros héroes! Sideral que también es un perro extraterrestre se acercó y lamio toda mi cara en agradecimiento.
    Al siguiente día ya en casa en el planeta tierra, Luz Estela se sentó a escuchar su transmisión favorita: ¡Amigos y amigas de todas las galaxias!
    Les habla Dante el Navegante Espacial, a bordo del Archivelero Galáctico en compañía de mi querido Sideral…

    • Sara Suberviola
      Posted at 19:29h, 21 junio Responder

      Muchísimas gracias, Nadia 🙂 Ya te hice todos los comentarios en la tutoría, si te animas a realizar los cambios que comentamos me encantará leer la nueva versión. En cualquier caso, gran trabajo, has aplicado mucho de lo aprendido en el curso en este texto.

  • nadiamorales77
    Posted at 19:44h, 16 junio Responder

    Hola Sara!

    Ejercicio 1
    Exageración: elefante-animalote, montaña, letras bien grandes, la cantidad de comida y agua
    Interpelación: pregunta al lector
    Repetición: la frase del hermano “estamos fritos», el nombre Dailan Kifki
    Personificación: Dailan Kifki
    Recursos sonoros: aliteración en la forma de hablar del bombero y onomatopeya en el bua búa
    Dialogo: con la familia, con el barbero, con Dailan y carpintero
    Ejercicio 2
    El patito de Oro. Hermanos Grimm
    Estructura de 3: 3 hermanos, 3 hermosas muchachas, 3 retos
    Repetición: lo que decía cada vez el hombrecillo de gris
    Exageración: los retos, tomarse una bodega llena de vino, comerse una montaña de pan.
    Diálogo: entre todos
    Creo que lo más esencial es la repetición y la estructura de 3, creo que sí, se modificaría significativamente si quitamos la estructura de 3.
    Ejercicio 3
    Silbido áspero
    Caminando por el bosque escuche a lo lejos un sonido extraño, por un momento parecía el viento recio entre los árboles, por el otro parecía el vaivén de un serrucho,
    Continúe caminando, acercándome cada vez más al sonido extraño y allí sentado bajo un gran árbol, un viejo tocaba un extraño instrumento que emitía un silbido áspero, ¿te imaginas que instrumento pueda hacer este sonido?

    • Sara Suberviola
      Posted at 19:31h, 21 junio Responder

      ¡Gracias, Nadia! Te animo a ahondar un poco más en ese sonido áspero, por ejemplo puedes intentar describir cómo sería la sensación de escucharlo: como si te rascara los oídos, como si te frotaran un estropajo detrás de la oreja… ¿qué me dices? ¿se te ocurre algo más?

  • Laura
    Posted at 12:21h, 21 marzo Responder

    Las hijas de las hadas del bosque de primavera eran verdes y, cuando nadie las miraba, trepaban con sus pies descalzos hasta las copas de los árboles y luego se deslizaban veloces por los troncos rugosos. Su piel era tan recia que no se les desgarraba.
    Las hijas de las lamias de los ríos eran de muchos colores entremezclados con destellos de plata y, cuando nadie las miraba, subían la presa con un veloz culebreo y remontaban el río hasta el frío manantial donde estaban sus madres peinando sus largos cabellos con peines de oro.
    Las hijas de las ondinas del mar eran azules con los cabellos de verdes algas y, cuando nadie las miraba, saltaban sobre las aguas haciendo coreografías hasta llegar a la playa donde jugaban a las aguadillas con las hijas de las hadas de la espuma que eran blancas y muy bravas.

    • Sara Suberviola
      Posted at 20:32h, 23 marzo Responder

      Me encanta, Laura. Aunque lo comentamos ampliamente en la tutoría, te dejo también aquí algunos apuntes. La repetición de «cuando nadie las miraba» logra darle a todo el texto un aire más misterioso y más fantástico, como si fueran mundos que solo funcionan cuando están lejos del ojo humano. También descubro cierta aliteración en el primer párrafo, con las erres de «troncos rugosos», «recia» y «desgarraba». Además tus frases son precisas y eso le da al texto un mayor poder de persuasión. Es curioso que te salgan de manera natural los protagonistas colectivos, no es para nada lo más habitual pero en ti es algo característico, yo diría que es por ese mensaje social que subyace en tus historias. Te animo a aprovecharlo como parte de tu estilo personal.

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