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La fábula: mito y origen

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1. Literatura ¿infantil?

 

2. La fábula: mito y origen

 

3. Los todopoderosos nombres propios

 

4. Fantasía e imaginación

 

5. Estilo y oficio: las herramientas infalibles para escribir para niños

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46 Comments
  • albacodina2
    Posted at 00:45h, 11 junio Responder

    Hola Sara, me gustaría compartir mi historia para el ejercicio 4.
    La fábula elegida es la de los siete cabritos y el lobo. En este caso, sin embargo, he decidido adaptar la temática a la era actual, y a los peligros de Internet.

    Era una tarde de verano, el sol brillaba y los pequeños exploraban, despreocupados, sus redes sociales a través de sus teléfonos móviles. Mamá Cabra, mientras tanto, preparaba la cena para aquella noche cuando se dio cuenta de que le faltaban huevos para su tortilla.
    «Mamá necesita comprar huevos para la cena» dijo «voy a ir a la tienda y me gustaría que me prestarais atención un momento» continuó.
    Los cabritos asintieron simultáneamente sin levantar la mirada de sus aparatos electrónicos.
    «No le abráis la puerta a nadie y no confiéis en extraños» advirtió «si alguien llama al timbre tenéis que fingir que no hay nadie en casa, si es importante ya volverá» prosiguió «y no invitéis a nadie. No quiero visitas mientras yo no estoy en casa. ¿Entendido?» añadió firmemente.
    «Sí, mamá» contestaron los cabritos a la vez.
    Mamá Cabra, satisfecha, tomó su bolso, mandó besos al aire a sus cabritos y avanzó alegre hacia la calle mientras cerraba la puerta a sus espaldas.
    Pocos minutos después de la marcha de mamá Cabra, uno de los cabritos, dirigiéndose a uno de sus hermanos, exclamó:
    «Juanito, ¡ya puedes llamar a esa cabrita que conociste por Internet! Mamá no va a volver hasta dentro de unas horas».
    «¡Es verdad!» chilló contento otro de los cabritos «nosotros te cubriremos».
    «¡Sí!» le animó su otro hermano «¡dile que venga a casa y la conocemos todos!»
    Juanito, confortado por sus hermanos, le escribió un mensaje a Cabrita2018, la borreguita con la que llevaba tiempo chateando a través de una página de Internet:
    «Hola Cabrita2018, después de chatear tantos días, hoy por fin tengo un rato libre para que nos podamos conocer. Me gustaría invitarte a casa. Mi dirección es Parque Verde número 3. ¿Te gustaría venir un rato?».
    Cabrita2018 contestó en seguida:
    «¡Me encantaría conocerte por fin! Estaré allí en 10 minutos».
    Juanito, releyó el mensaje en alto y todos los hermanos se emocionaron al oírlo. «¡Juanito va a conocer a su novia de Internet!» dijeron todos en tono alegre y burlón.
    Juanito se dirigió al baño e imitó la rutina que veía en su padre todas las mañanas; se peinó el pelaje, se abrillantó las patitas y se puso su colonia. Continuamente, se volvió a reunir con sus hermanos en el salón.

    Los cabritos no tuvieron que esperar mucho para escuchar el sonido del teléfono de Juanito <>. «Es Cabrita2018» dijo «dice que está en la puerta».
    Juanito corrió a abrir la puerta cuando de repente se percató de la extraña figura que se intuía a través de la ventana. «Cabrita2018, ¿eres tu?» chilló. <> «sí» respondió Cabrita2018 a través de un mensaje. «¿Por qué no hablas a través de la puerta?» chilló nuevamente «se oye perfectamente» continuó.
    <> «abre la puerta.» recibió.
    Los cabritos, asustados, se aproximaron a la ventana y examinaron la silueta de Cabrita2018. Era robusta, grande, corpulenta, oscura,… era… ¡un lobo!
    Por suerte para los cabritos, uno de sus vecinos había visto deambular el lobo por la zona y había llamado a la policía del Valle. Éstos no tardaron en venir y le detuvieron. Sin embargo, el señor oficial no dudó en regañar a los cabritos y en alertarles del grave peligro al que habían estado sometidos. «No podéis confiar en desconocidos, y mucho menos en ¡perfiles de Internet!» les sermoneó alterado, «habéis tenido suerte de que hemos llegado a tiempo, Dios sabe qué hubiera pasado sino…»
    Mamá Cabra no tardó en llegar y en descubrir la falta de obediencia de sus cabritos. Decepcionada, no tuvo más remedio que castigarles sin Internet ni televisión durante un mes. Además, les recordó la suerte que habían tenido de que la policía hubiera podido llegar antes de que el lobo hubiera hecho nada malo. «No os creáis todo lo que os digan ni todo lo que veáis en Internet, pequeños» dijo «tenéis que ser más obedientes y más astutos» añadió.
    Los cabritos, asustados, prometieron no volver a confiar más en ningún desconocido y aseguraron que jamás volverían a desobedecerla.

  • teresaveraorte
    Posted at 16:54h, 03 mayo Responder

    hola de nuevo Sara! me he animado y he editado el texto, haciendo caso de tus sugerencias, corrigiendo los fallos y sin miedo a alargarme demasiado, jajaja. Un saludo
    Mamá osa y su pequeño osezno
    La primavera llegó al bosque llenando de vida todos los rincones. Poco a poco crecieron los verdes prados, las flores pintaron de colores vistosos todos los valles y el deshielo creo la melodía perfecta mientras el agua comenzaba a fluir, llamando a todos los animalillos a refrescarse en el. cristalino arroyo.
    La primavera también despertó de su letargo a mama osa y a su pequeño osezno, que atraídos por la belleza del paisaje y hambrientos tras su largo sueño invernal, descendieron hasta el valle.
    Disfrutando estaba mamá osa de un baño en el río, cuando descubrió que su pequeño no estaba a su lado, y temerosa de que la corriente del río lo hubiese arrastrado, comenzó a nadar siguiendo el curso del agua. Tras varios metros corriendo río abajo no lo encontró y un alarido de tristeza sonó por toda la montaña.
    El resto de animales se pusieron alerta. Sabían de la fuerza y del mal genio de mamá osa. Pero ella siguió lanzando gritos llenos dolor que poco a poco guiaron a todos los animales del bosque hasta el lugar donde estaba.
    Y en el lenguaje común a todos los animales, mamá osa explicó que su pequeña cría había desaparecido. Todos los presentes decidieron organizar una búsqueda por el bosque. ¿Pero donde encontrarían alguna pista? Y entonces hablaron las abejas con su peculiar zumbido:
    -El pequeño osezno se acercó a nuestro panal atraído por el olor… pero una de las abejas guardianas le renegó y salió corriendo.
    Desde el panal, comenzaron la búsqueda, aportando cada uno su mejor cualidad. El búho su sabiduría acerca del terreno, organizó las rutas que seguiría cada uno. El zorro con su velocidad, recorrió los valles cercanos con sus grandes zancadas. Los corzos y cervatillos, con su elegante ligereza, saltaron por las rocas. Los pequeños conejos buscaron en cuevas y escondrijos. Las ardillas utilizando sus uñas afiladas treparon a los árboles para ver desde la altura los claros del bosque. La lechuza utilizó su visión nocturna divisando kilómetros de distancia. Y así entre todos encontrarían al pequeño oso.
    Recorrieron todo el bosque, y volvieron a reunirse. Ninguno de los animales había encontrado rastro alguno de la cría.
    Entonces se hizo el silencio y desde el cielo apareció el Águila Real. Como experta aviadora tomo tierra en un limpio aterrizaje.-He podido ver al pequeño osezno entrar en una pequeña gruta, se le veía algo cansado. El problema es que llegar hasta la cueva es muy complicado y peligroso.
    Todos los animales llenos de alegría celebraron la noticia: los pajarillos aleteaban, las ardillas agitaban hacia ambos lados su larga cola, el zorro corría haciendo círculos alrededor de los asistente, los conejos movían con rapidez sus graciosas naricillas… Pero entonces surgió otro problema: ¿Cómo conseguirían llegar hasta allí?
    Pronto varios voluntarios organizaron el rescate. Diferentes pajarillos levantaron su vuelo, las luciérnagas comenzaron a brillar y las mariposas siguieron a ambos revoloteando entre las flores. En pocos minutos, irían a buscar al pequeño a la gruta guiados por el Águila Real.
    Al llegar allí, las luciérnagas con su luz inspeccionaron el hueco y encontraron al perezoso oso, dormidito en el suelo. Entonces entraron en acción los pajarillos que con su trino se convirtieron en un alegre despertador. Por último, las mariposas, con su colorido aleteo, fueron guiando y jugando con la cría hasta el centro del bosque, donde mamá osa y el resto de animales les esperaban.
    Mamá osa emocionada abrió sus grandes brazos mientras esperaba a su osezno que al verla corrió rápido hasta fundirse con ella.
    – Todavía eres muy pequeño y debes estar cerca de mamá.-Dijo la osa, mientras lo mecía entre sus brazos acunándolo.-yo te proporcionaré y te enseñaré a buscar comida, cuidaré de té y te daré todo el amor que tengo.
    – Lo siento mamá, pero es que tenía mucho hambre y la miel olía tan rico…-contestó el osezno, que pegando su cabeza al pecho de mamá volvió a sentirse en casa
    Ambos continuaron abrazados durante largo rato, mientras las miradas emocionadas del resto de animales del bosque admiraban el amor que desprendían madre e hijo.

    Todos juntos celebraron la aparición del osezno y entendieron que ante un problema es mejor trabajar unidos para resolverlo.

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:01h, 08 mayo Responder

      ¡Gracias, Teresa! Creo que con el abrazo de los osos al final la historia queda más redonda y coherente. Me gusta mucho lo de «volvió a sentirse en casa», incluso podrías terminar ahí la historia. Hay una frase que me resulta demasiado dulzona: «mientras las miradas emocionadas del resto de animales del bosque admiraban el amor que desprendían madre e hijo». Puede que sea una cuestión de gusto personal, pero pienso que ya es bastante amorosa la imagen del abrazo y las palabras de los osos, no veo necesario insistir en ello. Podrías cambiar esta parte por algo con un puntito de humor, que te sirva como contrapunto a tanto amor, o bien directamente eliminarla. También me chirría un poco la palabra «proporcionaré», creo que una madre usaría algo más simple para hablarle a su hijo.
      ¡Un abrazo!

  • teresaveraorte
    Posted at 12:10h, 16 abril Responder

    A continuación, aporto lo que he preparado para el ejercicio 3, como protagonistas he escogido a los animales del bosque con sus cualidades. Como moraleja que el trabajo en equipo siempre suele tener buenos resultados. Siento haberme alargado, pero he observado que me resulta difícil crear una historia con pocas palabras o a través de diálogos aspecto que voy a trabajar sobre esta misma historia.
    «La primavera llegó al bosque llenando de vida todos los rincones. Poco a poco crecieron los verdes prados, las flores pintaron de colores vistosos todos los valles y el deshielo creo la melodía perfecta mientras el agua comenzaba a fluir, llamando a todos los animalillos a refrescarse con el transparente líquido.
    La primavera también despertó de su letargo a mama osa y a su pequeño osezno, que atraídos por la belleza del paisaje y hambrientos tras su largo sueño invernal, descendieron hasta el valle.
    Disfrutando estaba mamá osa de un baño en el río, cuando descubrió que su pequeño no estaba a su lado, y temerosa de que la corriente del río lo hubiese arrastrado, comenzó a nadar siguiendo el curso del agua. Tras varios metros corriendo río abajo no lo encontró y un alarido de tristeza sonó por toda la montaña.
    El resto de animales, se pusieron alerta. Sabían de la fuerza y del mal genio de mamá osa. Pero ella siguió lanzando gritos llenos dolor que poco a poco guiaron a todos los animales del bosque hasta el lugar donde estaba.
    Y en el lenguaje común a todos los animales, mamá osa explicó que su pequeña cría había desaparecido. Todos los presentes decidieron organizar una búsqueda por el bosque. ¿Pero donde encontrarían alguna pista? Y entonces hablaron las abejas:
    -El pequeño osezno se acercó a nuestro panal atraído por el olor… pero una de las abejas guardianas le renegó y salió corriendo.
    Desde el panal, comenzaron la búsqueda, aportando cada uno su mejor cualidad. El zorro con su velocidad, recorrería los valles cercanos, los corzos y cervatillos saltarían por las rocas, los conejos buscarían en cuevas y escondrijos, las ardillas treparían a los árboles para ver desde la altura, la lechuza utilizaría su visión nocturna y el búho su sabiduría acerca del terreno…Y así entre todos encontrarían al pequeño oso.
    Recorrieron todo el bosque, y volvieron a reunirse. Ninguno de los animales había encontrado rastro alguno de la cría.
    Entonces se hizo el silencio y desde el cielo apareció el Águila Real. -He podido ver al pequeño osezno entrar en una pequeña gruta a la que es difícil acceder.
    Todos aplaudieron llenos de alegría pero, ¿Cómo conseguirían llegar hasta allí?
    Pronto varios voluntarios dieron un paso al frente. Diferentes pajarillos, luciérnagas, mariposas, irían a buscar al pequeño a la gruta guiados por el Águila Real.
    Al llegar allí, las luciérnagas con su luz inspeccionaron el hueco y encontraron al perezoso oso, dormidito en el suelo. Entonces entraron en acción los pajarillos que con su trino se convirtieron en un alegre despertador. Por último, las mariposas, con su colorido aleteo, fueron guiando y jugando con la cría hasta el centro del bosque, donde mamá osa y el resto de animales les esperaban. Todos juntos celebraron la aparición del osezno y entendieron que ante un problema, trabajar unidos es la solución para resolverlo con éxito.»

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:02h, 28 abril Responder

      ¡Hola, Teresa! Muchas gracias por compartir tu ejercicio 🙂 No te preocupes por la extensión, no me parece demasiado largo. Es una buena idea trabajar con el diálogo, es un recurso imprescindible para escribir buenas historias.
      Me gusta cómo pasas del plano más general de la primavera en el bosque al despertar de los osos. Y has conseguido estremecerme con el alarido de la mamá osa.
      Algunas pautas por si quieres editar la historia:
      – Creo que daría más sensación de aventura si explicas de manera más concreta alguno de los intentos de búsqueda sin éxito, para que el lector crea que va a aparecer el oso pero no sea así. Si te fijas, solo te has detenido en el panal y en la gruta, que son el principio y el final. Lo que hacen el resto de animales lo has contado solo en forma de lista, has hecho una enumeración.
      – Usas expresiones como «aplaudir» y «dar un paso al frente», que son muy humanas, pero estás hablando de animales. No es incorrecto, pero tal vez podrías añadir algún detallito explicando cómo lo hacen determinados animales.
      – Hay una frase en la que pones casi seguido «pequeño» y «pequeña». Te animo a buscar algún sinónimo.
      – Los protagonistas son los osos, como se ve al principio, pero al final pierden su papel destacado. Después de sufrir tanto, la mamá osa merecería unas palabras al final, puedes contar cómo ha sido su reacción igual que muestras antes su tristeza.
      – Hablar del agua como «transparente líquido» me suena extraño, creo que deberías buscar otra fórmula más natural.
      – Cuidado con la coma entre sujeto y predicado: «El resto de animales, se pusieron alerta».

      Espero haberte ayudado, si te animas a darle una vuelta al texto me encantará leerlo.
      ¡Ánimo con esas historias!

      Sara

  • teresaveraorte
    Posted at 13:04h, 15 abril Responder

    Buenos días! Aquí os dejo las respuestas a los ejercicios del tema dos. En primer lugar las respuestas al primer ejercicio.
    La fábula escogida es la de «La cigarra y la hormiga».
    – ¿Cuál se parece más a la versión que yo conocía? De las versiones que he leído la más parecida es la de La Fontaine, en prosa.
    – ¿Cuál es más antigua? La de Esopo
    – ¿Cuál me gusta más? ¿Por qué? La versión de Samaniego en verso, me parece que es muy acertado como lleva al verso la fábula sin dejar atrás ningún detalle de la original, por el contrario la argumenta más.
    – ¿Cuál está mejor escrita? ¿Por qué? Tanto en guiainfantil.com, como la versión de Laberinto se trabajan con un lenguaje fácil de comprender para los niños.
    – ¿Cuál me parece más apropiada para público infantil? Para el público infantil me gusta una versión de la editorial Laberinto, en su colección de cuentos cortos.
    – ¿Qué otros títulos tiene esta editorial? ¿Me gustan sus propuestas? Esta editorial presenta varias propuestas de los cuentos clásicos, pero de manera actualizada, además de varios títulos como: «La chistera enamorada», «La princesa de la nube», o «La vida secreta de las mamas», en los que destacan sus ilustraciones.
    En segundo lugar, para el ejercicio cuatro he escogido la fábula «¿Quién le pone el cascabel al gato?». El argumento y la moraleja no cambian, pero le he dado una pequeña vuelta la solución que encuentran los ratones.
    «La casa de Tomás era la más antigua del pueblo, y entre sus paredes existían verdaderos pasadizos, de tamaño diminuto, por los que circulaban familias de ratoncillos, que compartían un mundo paralelo al hogar.
    A estos pequeños les encantaba salir al mundo exterior y poder conseguir los tesoros, que la despensa de Tomás albergaba: dulces, galletas, frutos secos y especialmente, queso, que con su aroma hechizaba a todos los roedores que acudían hasta allí para alcanzar el manjar más deseado.
    En la casa de Tomás, como en la vida real, no todo era felicidad. y es que entre sus paredes también habitaba Pispajo, un astuto felino. Pispajo, equipado con su uniforme de vigilante, controlaba todos los agujeros por los que aparecían los ratones. Incluso, poco a poco, había conseguido ir dejando objetos que taparan los huecos, para así eliminar las salidas de los roedores.
    Los ratones asustados, ante la imposibilidad de salir al exterior y la falta de comida, convocaron un consejo, en el que tratarían de buscar una solución a tan grave problema.
    -Os propongo una solución. -dijo uno de los ratones más sabios- Haremos creer al gato que somos más fuertes y grandes que él. Uno sólo de nosotros saldrá a la casa y correrá hasta la lámpara de la mesita. Se colocará de manera que la luz proyecte en la pared su sombra, que con la distancia le hará un gigante, bastará con moverse rápido para que el animal salga huyendo y dejando vía libre a la despensa.
    Todos los ratones, aplaudieron contentos. ¡Por fin volverían a tener comida! Además se habrían vengado de Pispajo, su peor enemigo.
    El ratón más mayor volvió a hablar:
    -¿Quién será el héroe que salga del agujero?
    Todos los ratones, agacharon la cabeza y se marcharon por los distintos pasadizos hasta no quedar ningún voluntario. Y es que muchas veces, es más fácil pensar las cosas que hacerles frente.»

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:04h, 22 abril Responder

      ¡Gracias, Teresa! A mí también me ha gustado mucho la versión de Samaniego de la fábula La cigarra y la hormiga. Me ha llamado la atención que la hormiga no es tampoco la buena de la historia, porque la llama codiciosa.
      En cuanto a tu versión, está muy bien que hayas añadido detalles sobre los pasadizos y los tesoros de la despensa, así como el uniforme del gato. También me parece interesante que el ratón que propone la solución es precisamente uno de los más sabios, y no el más joven, como en las versiones antiguas. Y el nombre del gato es genial. La única pega que le veo (desde el punto de vista de los ratones) es que la solución que proponen es menos duradera que el casacabel, porque cada vez que quisieran asustar al gato tendrían que repetir la operación 😉
      Ojo con las comas, veo alguna de más, como las que has puesto detrás de «tesoros» y antes de «agachaban la cabeza». Las has puesto para marcar una pausa de lectura, pero son incorrectas. Especialmente la última, que va entre sujeto y predicado.
      Gracias de nuevo por compartir tu historia, un fuerte abrazo.

  • Alicia
    Posted at 14:59h, 01 abril Responder

    Buenas tardes,
    Olvidé escribir en mi fábula que el animal que están descubriendo es un ratón. Perdonad. Ha sido un descuido muy gordo

    • Sara Suberviola
      Posted at 09:48h, 03 abril Responder

      No pasa nada 🙂

  • Alicia
    Posted at 19:32h, 30 marzo Responder

    Buenas tardes,
    A continuación respondo a las preguntas del primer ejercicio del tema 2.
    – ¿Cuál se parece más a la versión que yo conocía?
    La fábula que he escogido es: La liebre y la tortuga. De las tres versiones que he leído, la que más se parece a la que yo conocía es la de la editorial Luna de cuentos.
    – ¿Cuál es más antigua?
    La fábula de Esopo.
    – ¿Cuál me gusta más? ¿Por qué?
    Me gusta más la versión de la editorial Luna de cuentos ya que es la que más se parece a la que me contaban a mí cuando yo era pequeña.
    -.¿Cuál está mejor escrita? ¿Por qué?
    Ambas están bien escritas, pero cada una está adaptada al tiempo en el que se vivía y se vive
    – ¿Cuál me parece más apropiada para público infantil?
    La más actual dado que está adaptada a la actualidad.
    – ¿Qué otros títulos tiene esta editorial? ¿Me gustan sus propuestas?
    Tiene una variedad de cuentos clásicos bastante amplia. Me gustan sus propuestas porque lo presentan como audiocuento, videocuento y cuento interactivo.

    También añado mi versión propia de la fábula India 7 Ratones Ciegos. Una de mis fábulas favoritas. Espero que os guste.

    SIETE ANIMALES CIEGOS (Versión propia de la fábula India de 7 RATONES CIEGOS)

    Un buen día, siete animales ciegos; un perro, una hormiga, un león, un elefante, un lince, una liebre y un búho se desconcertaron al ver que había una COSA extraña cerca de su casa.
    -¿Qué es ésto?-exclamaron y todos corrieron asustados.

    El lunes, el perro fue el primero en descubrirlo.
    -Es algo tan pequeño y peludo como una pelota de tenis. ¡Lo digo yo, que soy el animal más fiel de todos!-dijo. Pero no lo creyeron.

    El martes, la hormiguita se puso en camino. Era su turno.
    -Es algo tan grande y peludo como un canguro. ¡Lo digo yo, que soy muy trabajadora y lo he estado descubriendo duramente!- dijo.

    -No- dijo el miércoles el león. -Es algo tan pequeño y peludo como un kiwi. ¡Lo digo yo, que soy el Rey y soy el que más manda!

    El elefante fue el cuarto. El fué el jueves.
    -Es algo tan pequeño, tan pequeño, que apenas se puede palpar. ¡Lo digo yo, que soy el animal más sabio!-dijo

    El quinto, el lince, fue el viernes.
    -Es algo pequeño con una cuerda larga que yo diría que es un yoyo-exclamó-. He sentido el movimiento, y, ¡lo digo yo, que soy el animal más inteligente!

    El sexto en ir fue el conejo. Era sábado y dijo:
    -No es más que una cuerda larga. ¡Lo digo yo que soy muy rápido y lo he revisado en un pis-pas!- dijo.

    Pero los otros no estaban de acuerdo y empezaron a discutir.
    -¡Pequeño como una pelota de tenis!
    -¡Grande como un canguro!
    -¡Peludo como un kiwi!
    -¡Largo como una cuerda!

    El domingo el búho, el séptimo animal, fue a descubrir que podía ser.
    -¡Ah!-dijo-Ahora lo entiendo. Yo que tengo una audición muy buena he podido descubrir que esta COSA extraña es tal y como cada uno lo palpaba. Todos teníais razón, solo que lo descubríais a través de vuestro punto de vista.
    Los animales lo entendieron. Moraleja: ”Si sólo conoces por partes dirás siempre tonterías; pero si puedes ver el todo, hablarás con sabiduría”. Escuchémonos

    • Sara Suberviola
      Posted at 09:47h, 03 abril Responder

      ¡Hola, Alicia!
      Gracias por compartir tus actividades. He estado buscando la fábula de la liebre y la tortuga en la edición que recomiendas pero no la he encontrado, ¿lo tienes tú en papel? Si me pasas el enlace de la editorial podré echar un vistazo.
      En cuanto a tu fábula, me gusta que le hayas dado la vuelta y sea el ratón el animal escondido, creo que es un buen punto de partida para versionar esta historia. También está muy bien que cada animal revise la COSA según sus propias cualidades y que argumente por qué tiene razón. Además has elegido para la comparación animales y elementos sencillos (la cuerda, la pelota) que son fáciles de identificar por los niños. Y es todo un punto que animales como un león o un lince se asusten de un ratón, es lo que hace el desconocimiento: generar miedo.
      Si tienes ganas de darle una vuelta y editar algunas cosas, te propongo que:
      – Añadas algún detalle al principio o a lo largo de la historia sobre dónde viven los animales, si viven juntos en una misma casa o son vecinos del «barrio», o sobre como escapan corriendo, o sobre los gestos que hace cada uno… lo que veas, pero algún detallito ayudará a darle más personalidad a la historia.
      – Revises si el léxico utilizado es comprensible para un niño. Usas palabras como «audición» y «desconcertaron». Te aconsejo que las cambies por otras más sencillas o las apoyes con una paráfrasis explicativa (o sea, que digas lo mismo con otras palabras).
      Por último, pienso que esta historia tiene más profundidad de la que se indica en la moraleja, porque no solo nos habla del punto de vista. También nos está diciendo que entre unos cuantos conseguimos más que de uno en uno y nos habla del miedo a lo desconocido.

      ¡Con ganas de leer tus siguientes historias!
      Un abrazo, Alicia.

      Sara

  • SoniaChirinola
    Posted at 10:48h, 24 marzo Responder

    Y aquí dejo mi fábula.

    Por fin amaneció en el bosque. Con los primeros rayos de sol, todos los animales acudieron al claro junto al arroyo. Su indumentaria aquel día no era la habitual ya que se habían puesto sus chandals, sus deportivas y sus cintas en la cabeza. Porque aquel día era… ¡el día de la carrera!

    Conforme iban llegando comenzaban a calentar. Los ratoncillos hacían estiramientos, los pajarillos batían sus alas ahora fuerte, ahora despacio, la liebre tomaba su batido de vitaminas y hasta la tortuga pudo calentar sus patitas puesto que se había quedado a dormir allí el día anterior para no llegar tarde.

    A las 12 en punto, con el sol sobre el gran roble, apareció el extravagante Zorro.

    -Amigas, amigos, un año más vamos a correr por una buena causa. Este año será a favor de la Familia Caracol que no llegó a tiempo a la carrera el pasado año y se quedó sin premio.
    – Es por esto que este año cambiamos las normas de la carrera, y quien llegue el último será quien la gane. Los premios serán donados a la familia Caracol. Dicho esto… ¡Adelante con la carrera!

    Todos los animales ocuparon su sitio en la salida y ¡PUM! Comenzó la carrera.

    Correr lento es muy difícil. Los ratoncillos no pudieron evitarlos y llegaron los primeros, a los conejos les dieron calambres por correr tan despacio, la Liebre se durmió entre un paso y otro… sólo la Tortuga, pasito a pasito llegó a meta sin problemas y por supuesto la última.

    Ese año la Familia Caracol tuvo regalos y Tortuga la recompensa de haber logrado una gran victoria.

    • Sara Suberviola
      Posted at 17:26h, 25 marzo Responder

      ¡Sonia, qué bueno! La imagen de los animales intentando correr despacio es genial. Realmente es muy difícil correr despacio, ya estoy viendo a los niños intentándolo al escuchar el cuento.
      Destacaría sobre todo, como puntos fuertes, el sentido del humor y la precisión (el claro junto al arroyo, la indumentaria, cómo calienta cada animal, la hora).
      El diálogo lo has partido en dos pero entiendo que es el mismo personaje el que habla, por lo que es mejor que lo pongas todo junto, con un solo guion.
      Si tienes ganas de darle una vuelta, te animo a utilizar alguna onomatopeya más, como ese sonoro ¡PUM! del inicio de carrera. También me gustaría saber cuáles son los regalos que recibe la familia Caracol 😉 ¡Ah! Y te falta el título.
      Si tuvieras que formular una moraleja explícita para esta fábula ¿cuál sería?
      Gran trabajo,muchas gracias.
      Sara

      • SoniaChirinola
        Posted at 19:53h, 25 marzo Responder

        Gracias Sara. Mañana le doy una vuelta.

  • SoniaChirinola
    Posted at 10:34h, 24 marzo Responder

    ¡Buenos días!
    Una de mis fábulas preferidas es la de La Lechera. He encontrado una versión de Esopo, otra de Don Juan Manuel (Doña Truhana y su cántaro de miel) y otra de Samaniego.
    La de Esopo es la más antigua y más parecida a la que he conocido siempre y aunque a mí me gusta más la de Samaniego, escrita en verso, porque me hace vibrar, creo que la mejor escrita es la de Don Juan Manuel, ya que es la que más capacidad tiene de hacerme viajar en el tiempo.
    Para el público infantil, la de Esopo tiene un vocabulario más fácil y comprensible, por eso la veo más apropiada para ellos.
    He encontrado una versión de Víctor González en su libro El libro que se secaba los jueves (y otros cuentos imposibles) de la editorial Kalandraka, que me ha gustado y sorprendido.
    Me apasiona esta editorial. He contado muchos de estos cuentos a mis niños de educación emocional. El gallo Quirico, Pájaros en la cabeza, El hilo, Mamá, Arturo y Clementina… pero me quedo con Orejas de Mariposa.

    • Sara Suberviola
      Posted at 09:05h, 25 marzo Responder

      ¡Hola, Sonia! Gracias por compartir tu ejercicio. Tu compañera Kristina también es muy fan del cuento de La lechera, puedes verlo en sus comentarios. De la fábula de Don Juan Manuel me gusta especialmente el contraste entre la dulce miel derramada y el llanto amargo de la muchacha.
      Kalandraka es una gran editorial, tomo nota del libro que propones para sumarlo a mi biblioteca de cuentos cuando las librerías vuelvan a la normalidad, ya que no encuentro versión en ebook.
      Si te fijas, cada versión de la historia incluye un gesto distinto que hace caer el cántaro. En la de Esopo, la lechera dice que no a su pretendiente, en la de Don Juan Manuel se da en la frente con la mano al reírse, en otras salta de alegría… en cada una un detalle distinto pero todos resultado de su actitud fantasiosa.
      Pego a continuación la versión de Don Juan Manuel para que los compañeros también puedan leerla:

      CUENTO VII. «LO QUE SUCEDIÓ A UNA MUJER QUE SE LLAMABA DOÑA TRUHANA»

      Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:

      -Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes.

      Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde:

      -Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.

      El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.

      -Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

      »Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

      Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba tanto.

      Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo en la imaginación.

      Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.

      Y como a don Juan le gustó este cuento, lo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:

      En realidades ciertas os podéis confiar;

      mas de las fantasías os debéis alejar.

  • Kristina
    Posted at 11:28h, 20 marzo Responder

    Ahí va mi fábula. Se me hace muy difícil escribir una fábula. Ha sido algo completamente novedoso para mí. Sé que tiene muuuucho por mejorar pero…

    MÁS CUCAS QUE EL CUCO

    Bisbitas, acentores y carriceras, todas ellas pajarillos de pequeño tamaño, se reunieron a las 7 de la tarde a la sombra del fresno. Arriesgándose a dejar vacíos sus nidos, repletos de diminutos huevos, no estaban dispuestas a soportar más la invasión de todas las primaveras.

    -Yo ya tengo un huevo de cuco en mi nido- dijo una bisbita entristecida.
    -Yo también- respondió una bonita hembra de acentor.
    -Tengo un plan- dijo la carricera.
    Después de contárselo a todas decidieron que merecía la pena intentarlo.

    A la mañana siguiente, con gran esfuerzo y ayuda de sus traseros, expulsaron los huevos impostores, que cayeron al suelo estrepitosamente.
    La carricera fue a buscar al cuco y le dijo así:
    -Señor Cuco, bien sabe usted que cada primavera alimento a sus crías. Y es sabido por todos también que no me gusta malmeter, pero me veo en la obligación de contarle que un cuco muy cuco ha tirado su huevo al suelo.
    -¿Quién ha osado hacer semejante cosa? ¡Canta, pajarillo!
    -Glup, aquel que va por allí- dijo señalando al primer cuco que vio.

    Salió volando detrás de él y no le perdió de vista ni un instante.

    Bisbitas, acentores y carriceras se pasaron la mañana entera enredando a los cucos. Se vigilaban unos a otros. Acosados y acobardados no pudieron poner ni un huevo en nido ajeno.
    Y aquella primavera, los pequeños pajarillos del bosque trabajaron para alimentar tan solo a sus polluelos.

    Moraleja: Hazte responsable de lo tuyo. Siempre puede haber alguien más pícaro que tú.

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:34h, 25 marzo Responder

      ¡Hola, Kristina! Qué bien que te hayas animado, la verdad es que el resultado ha merecido la pena, ¿no?
      Me gusta el juego de palabras del título, que es también la esencia de la historia. Hay un mensaje claro y una estructura simple que lo muestra, bien hecho. Los diálogos están bien construidos, aportan ritmo y verosimilitud (de nuevo estructuras de tres). También suma verosimilitud la precisión que has usado para decir las especies de las aves y otros detalles como el fresno o las siete de la tarde. Aunque, bien pensado, tal vez si estamos hablando de animales sería más acertado buscar otra manera de decir la hora, haciendo referencia a la altura del sol o a las sombras, más que al reloj. Si te digo la verdad, me dan penilla los huevos que tiran el suelo (estaré muy sensible), pero esto le da a la fábula un puntillo bestia que recuerda a las clásicas. Gran trabajo, Kristina, de verdad.

      • potillo
        Posted at 19:31h, 12 abril Responder

        He cambiado lo de las siete de la tarde (que me pareció un apunte super interesante y también lo de que estrellaban los huevos contra el suelo porque tienes razón, en la naturaleza de estos pajarillos no está ser tan crueles. Gracias.
        MÁS CUCAS QUE EL CUCO
        Bisbitas, acentores y carriceras, todas ellas pajarillos de pequeño tamaño, se reunieron en un fresno cuando el sol comenzaba a esconderse tras las montañas. Arriesgándose a dejar vacíos sus nidos, repletos de diminutos huevos, no estaban dispuestas a soportar más la invasión de todas las primaveras.

        -Yo ya tengo un huevo de cuco en mi nido- dijo una bisbita entristecida.
        -Yo también- respondió una bonita hembra de acentor.
        -Tengo un plan- dijo la carricera.
        Después de contárselo a todas decidieron que merecía la pena intentarlo.

        A la mañana siguiente, con gran esfuerzo, llevaron los huevos impostores a un nido vacío que había unos fresnos más allá. Después, la carricera fue a buscar al cuco y le dijo así:
        -Señor Cuco, bien sabe usted que cada primavera alimento a sus crías. Y es sabido por todos también que no me gusta malmeter, pero me veo en la obligación de contarle que un cuco muy cuco ha robado su huevo.
        -¿Quién ha osado hacer semejante cosa? ¡Canta, pajarillo!
        -Glup, aquel que va por allí- dijo señalando al primer cuco que vio.

        El pícaro pajaruelo, muy enfadado, salió volando detrás de él y no le perdió de vista ni un instante.

        Bisbitas, acentores y carriceras se pasaron la mañana entera enredando a los cucos. Se vigilaban unos a otros. Acosados y acobardados no pudieron poner ni un huevo en nido ajeno.
        Y aquella primavera, los pequeños pajarillos del bosque trabajaron para alimentar tan solo a sus polluelos.

        Moraleja: Hazte responsable de lo tuyo. Siempre puede haber alguien más pícaro que tú.

        • Sara Suberviola
          Posted at 18:23h, 14 abril Responder

          ¡Hola, Kristina! Gracias a ti, me lo paso pipa con vuestras historias 🙂 Bueno, lo de los huevos que se rompían era una sensación personal, ya te comenté que no me disgustaba el punto bestia-clásico que le daba. Aunque he de admitir que lo has resuelto de maravilla con la idea de marear a los cucos, es una solución mucho más cuca o ingeniosa por parte de los pajarillos. Lo único, para que el salto entre ‘la mañana entera’ y ‘aquella primavera’ no sea tan drástico, tal vez añadiría algo así como «Y repitieron la jugada mañana tras mañana», para que resulte más creíble que gracias a su plan salvaron todos los huevos. Es una fábula divertida, trabajada y con un precioso fondo. Enhorabuena, Kristina.

          • potillo
            Posted at 19:55h, 15 abril

            OK, Sara. Tiene mucho sentido el cambio que me propones. La verdad es que lo de los huevos lo cambié porque aunque en la naturaleza de los cucos está usurpar los nidos de otros pájaros y olvidarse de sus crías para siempre después de poner los huevos, la de otros pájaros es justo la contraria, la de alimentar a los polluelos que haya en el nido, sean de quien sean. Y por eso, no quise cascar los huevos contra el suelo. Estoy contenta con el cambio. El toque bestia de los clásicos está bien pero no es muy actual, creo. Jaja. Gracias.

          • Sara Suberviola
            Posted at 07:32h, 16 abril

            Gracias a ti 🙂

  • Kristina
    Posted at 19:20h, 17 marzo Responder

    Copio aquí mi ejercicio de transformación de una fábula. La he escrito en verso, tratando de imitar como se hacía antes. Jaja. Supongo que no es fácil conseguirlo y sé que hay muchos fallos pero allá va.
    LA LUCIÉRNAGA Y LA SERPIENTE

    Volaba feliz una luciérnaga entre las flores,
    disfrutando de sus olores y sus colores,
    cuando vio unos ojos grandes y saltones
    que miraban fijamente sus talones.

    Y más por precaución que por miedo
    escapó volando de aquel enredo.
    Huyó un día y huyó dos,
    pero la serpiente, la persecución continuó.

    El tercer día, la luciérnaga en seco paró
    y con el morro muy largo le espetó:
    -3 preguntas deseo hacer
    y respuesta sincera espero tener.

    La serpiente, muy soberbia, le dijo
    que a sus presas no daba licencia,
    pero que ya que le iba a comer,
    preguntara lo que quisiera con urgencia.

    -¿Te parezco un rico bocado?
    -No- dijo la serpiente con desagrado.
    -¿Te he hecho algún mal?
    -No seas ingenuo, pequeño animal.

    -Entonces, ¿por qué quieres conmigo acabar?
    -¡Porque no soporto verte brillar!
    La luciérnaga desplegó sus pequeñas alas
    y a la serpiente dejó con las ganas.

    -Serpiente, debes la envidia olvidar.
    Es hora de tu propio brillo buscar,
    para que todos veamos con amor
    tu gran resplandor.

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:10h, 18 marzo Responder

      Qué bueno que te hayas animado a escribirla en verso, Kristina. Enhorabuena, es muy difícil y, aunque hay algún verso en el que el ritmo necesita un repasillo, en general está muy currado y hay párrafos geniales.
      Me ha recordado un poco a Yoda la forma de hablar de la luciérnaga, jejeje
      La historia tiene mucho fondo, lo de buscar tu propio brillo es una moraleja preciosa, me encanta.
      Tal vez sin darte cuenta, has usado un recurso básico de la literatura infantil: la estructura de tres, con las tres preguntas que hace la luciérnaga.
      Es un buen punto que la luciérnaga tenga talones y el morro largo, ayuda a caracterizarla y a imaginársela.
      Y que incluyas un diálogo es estupendo para hacer más verosímil la historia.
      Gran trabajo, Kristina. Te diría los versos que creo que necesitan un repaso, pero ¿sabes qué? Prefiero que seas tú misma la que intentes editarla y, si te atascas con alguna frase, me digas cuál y te echo una mano. ¿Te parece? Para analizar bien el ritmo, lo mejor es que la leas un par de veces en voz alta.
      Un beso

      • Kristina
        Posted at 14:29h, 18 marzo Responder

        Sara, la fábula no es mía, eh?? La he descubierto hace poco y me ha gustado mucho. Quiero decir que lo de las 3 preguntas ya estaba en la versión que ya he leído. Confieso, de todos modos, que yo soy muy de treses. No sé si sabré identifciar sola los párrafos a mejorar… Lo intentaré. Lo he leído en voz alta varias veces.

        • Sara Suberviola
          Posted at 08:26h, 25 marzo Responder

          ¡Uops! Pues no la conocía, Kristina, lo tengo que admitir. Si ves que necesitas ayuda dime, puedes empezar por seleccionar un par de frases que te gusten menos que las demás e intentar darles una vueltilla.
          Un besote
          Sara

          • potillo
            Posted at 19:53h, 11 abril

            He corregido algunos párrafos de la fábula, tal y como me recomendaste. Igual la he liado más, no sé. Sé que no es correcto poner el verbo al final porque enrevesa la frase pero no me termina de disgustar. Por otro lado, me he dado cuenta de que hasta el cuarto párrafo no se menciona a la serpiente (aparte del título). ¿Sería incorrecto? Bueno, espero tus opiniones y tus sugerencias para mejorar los párrafos que consideres que están peor. Gracias!
            LA LUCIÉRNAGA Y LA SERPIENTE (VERSIÓN CORREGIDA)

            Volaba feliz una luciérnaga entre las flores,
            disfrutando de sus olores y colores,
            cuando vio unos ojos grandes y saltones
            que observaban fijamente sus talones.

            Y más por precaución que por miedo
            escapó volando de aquel enredo.
            Huyó un día y huyó dos,
            pero la persecución continuó.

            El tercer día, la luciérnaga en seco frenó
            y con el morro muy largo le espetó:
            -3 preguntas te voy a hacer
            y respuesta sincera espero obtener.

            La serpiente, muy soberbia, contestó
            que a sus presas no daba licencia,
            pero que ya que le iba a comer,
            preguntara lo que quisiera con urgencia.

            -¿Te parezco un rico bocado?
            -No- dijo la serpiente con desagrado.
            -¿Te he hecho algún mal?
            -No seas ingenuo, pequeño animal.

            -Entonces, ¿por qué me quieres despachar?
            -¡Porque no soporto verte brillar!
            La luciérnaga desplegó sus pequeñas alas
            y a la serpiente dejó con las ganas.

            -Olvida la envidia, cascabelillo.
            Es hora de buscar tu propio brillo
            para que todos veamos con amor
            tu gran resplandor.

          • Sara Suberviola
            Posted at 16:11h, 14 abril

            ¡Hola! Me gusta más esta versión, creo que le has dado algo más de ritmo. También creo que has mejorado el final. Lo de poner el verbo al final tampoco es que sea incorrecto, solo suena un poco extraño, aunque puede darle al texto ese aire antiguo que creo que buscabas.
            ¡Gracias!

  • Kristina
    Posted at 19:43h, 16 marzo Responder

    Comienzo con mis tareas acerca de las fábulas. He escogido la de La lechera. Quizás no sea mi favorita pero estoy segura de que algunas veces he dicho esa frase de: “no voy a hacer como en el cuento de la lechera”. Tener metas está muy bien pero no tanto distraerse en ensoñaciones y dejar de atender al presente.
    La versión de Samaniego, en verso, es curiosa, algo pesada de leer pero me gusta. Para niños considero que son más apropiadas versiones más actuales. He visto una de la editorial Combel que tenía muy buena pinta. La verdad es que no conocía esta editorial. He echado un vistazo y tiene títulos atractivos.

    • Sara Suberviola
      Posted at 07:46h, 18 marzo Responder

      ¡Hola, Cristina!

      Muchas gracias por compartir tu trabajo.

      Poner los ojos en el presente es un mensaje muy vigente en el momento que estamos viviendo. El cuento de la lechera es una llamada a la sensatez, que es necesaria. Pero, la verdad, pienso que soñar despierto también hace falta, si nadie lo hiciera nunca, no hubiéramos conseguido muchos de los grandes logros de la humanidad. Me viene a la mente una frase que suele repetir alguien que conozco: mirada larga, paso corto.

      Pego más abajo la versión de Samaniego para que la lean los compañeros. En efecto, como todas las fábulas de Samaniego, tiene un tono sarcástico más apropiado para adultos. Hay un párrafo realmente descorazonador, que además está escrito en femenino:
      “No seas ambiciosa
      de mejor o más próspera fortuna,
      que vivirás ansiosa
      sin que pueda saciarte cosa alguna.

      La versión de Combel (se puede escuchar aquí: https://www.menudocastillo.com/2018/11/proyecto-minilectores-13-el-cuento-de.html ) está bien, muy fiel a la versión clásica. Aunque creo que la historia se podría vestir un poco más para darle más valor estilístico.

      Si te fijas, ambas versiones utilizan un par de recursos que aportan ritmo: la concatenación (de lo que sueña la lechera que va a comprar) y la repetición (de lo que ha soñado cuando lo pierde al caérsele el cántaro).

      La Lechera

      Llevaba en la cabeza
      una Lechera el cántaro al mercado
      con aquella presteza,
      aquel aire sencillo, aquel agrado,
      que va diciendo a todo el que lo advierte
      «¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!»
      Porque no apetecía
      más compañía que su pensamiento,
      que alegre la ofrecía
      inocentes ideas de contento,
      marchaba sola la feliz Lechera ,
      y decía entre sí de esta manera:
      «Esta leche vendida,
      en limpio me dará tanto dinero,
      y con esta partida
      un canasto de huevos comprar quiero,
      para sacar cien pollos, que al estío
      me rodeen cantando el pío, Pío.
      Del importe logrado
      de tanto pollo mercaré un cochino;
      con bellota, salvado,
      berza, castaña engordará sin tino,
      tanto, que puede ser que yo consiga
      ver cómo se le arrastra la barriga.

      Llevarélo al mercado,
      sacaré de él sin duda buen dinero;
      compraré de contado
      una robusta vaca y un ternero,
      que salte y corra toda la campaña,
      hasta el monte cercano a la cabaña.»
      Con este pensamiento
      enajenada, brinca de manera
      que a su salto violento
      el cántaro cayó. ¡Pobre Lechera!
      ¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
      huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.
      ¡Oh loca fantasía!
      ¡Qué palacios fabricas en el viento!
      Modera tu alegría,
      no sea que saltando de contento,
      al contemplar dichosa tu mudanza,
      quiebre su cantarillo la esperanza.
      No seas ambiciosa
      de mejor o más próspera fortuna,
      que vivirás ansiosa
      sin que pueda saciarte cosa alguna.
      No anheles impaciente el bien futuro;
      mira que ni el presente está seguro.

  • olgaolmos
    Posted at 08:47h, 14 octubre Responder

    Mi fábula preferida es la de los 6 sabios y el elefante.
    En lugar de versionar una fábula he inventado la mía propia.
    La fábula del perro y la soledad:
    Paseaba tranquilamente la Soledad cuando súbitamente se topó con un nauseabundo perro.
    -¿Qué te pasa, perro?- preguntó ella.
    – Mi dueño me ha abandonado y no tengo adónde ir.- respondió el can.
    – ¿ Qué clase de persona podría hacer tal cosa?- replicó ella de nuevo.
    -Un animal.
    – Mientes perro, tan solo el ser humano puede cuidar a animales pertenecientes a otras especies.
    – ¡ Yo no miento! – exclamó el cuadrúpedo.
    Primeramente mi dueño fue un corderito, tenía un corazón dócil y todo eran tiernas palabras. Más tarde se transformó en cerdo, ya no le importaba que viviera rodeado de excrementos y orín. Desmemoriado cual pez, también se olvidaba de sacarme a pasear . Pero, sin duda, al último que vi fue al burro; ni se molestó en despedirse.
    – ¡Mientes de nuevo , perro! – grito enfurecida. Tú dueño no era animal sino monstruo. Todo el mundo sabe que hasta los animales tienen sentimientos.
    Moraleja: No todos somos dignos de cuidar a un animal.

    • Sara Suberviola
      Posted at 09:55h, 16 octubre Responder

      ¡Hola, Olga! La verdad es que no conocía la fábula india de los seis sabios y el elefante, me ha gustado mucho leerla. También la tuya, que transmite bien el mensaje de una forma clara y sin complicaciones, como ha de ser. Lo que no acabo de entender es el papel de la Soledad, al llamarla así me imagino a un personaje que no acaba de confiar en los demás, sin embargo en tu historia parece todo lo contrario, alguien confiado y un tanto ingenuo. Seguro que si me explicas por qué has elegido llamarla Soledad lo entiendo mejor. ¡Gracias!

  • nadiamorales77
    Posted at 00:37h, 25 mayo Responder

    Ejercicio 1
    Mi fabula preferida es «La liebre y la tortuga»
    encontré 3 versiones: Esopo, La Fontaine y Marianne Berkes «La asombrosa carrera dela liebre y la tortuga»
    La que se parece más a la versión que conocía es la de La Fontaine, supongo la leía alguna vez en la escuela, la mas antigua es la versión de Esopo, La Fontaine la reescribió después y me gusta más la de Esopo por ser más concisa y me parece que todas están bien escritas solo que tienen diferente estilo y cada esta adaptada a su época. Y para el público infantil me parece más apropiada la de Esopo por que es mas simple, no tan elaborada…
    Ejercicio 2: es muy larga la lista ….

    Ejercicio 3:
    De la lista del ejercicio 2 escogí a un conejito miedoso.
    Ayudaría a una persona muy miedosa, en primer lugar escuchándola, tal vez abrazándola si me lo permite, luego tal vez intentar encontrar una solución para ayudarla a superar su miedo.
    Hice un borrador con esta idea, pero después de leer alguna fabulas, me di cuenta que estaba muy largo, así que lo recorte y quedo de la siguiente forma:
    Mamá conejo envió a cada a sus hijos cada día a traer zanahorias, sin embargo el cuarto conejito regreso sin nada y muy asustado el pobre.
    Mamá conejo pregunto: ¿que te ha pasado?
    conejito respondió: » cuando intente tomar la zanahoria desapareció¡
    sus hermanos se tiraron al suelo y echaron a reír;
    Mama conejo dijo: Mañana te acompañare
    A la mañana siguiente cuando conejito intento tomar la zanahoria esta desapareció, así que mama conejo se acerco y tomo fuertemente otra, esta comenzó a moverse y de pronto salio de la tierra el Señor Topo gruñendo por su zanahoria; Mamá conejo lo saludo y le agradeció por compartir las zanahorias y regresaron a casa. Conejito ahora sabia que las zanahorias no desaparecían realmente…

    Ejercicio 4; sigo trabajando con La liebre y la tortuga. De La Fontaine
    La liebre confiada en su velocidad se recostó y se quedo dormida, mientras la tortuga avanzaba, de pronto se escucho un relámpago y comenzó a caer una lluvia torrencial inundando todo, mientras la liebre intentaba salir del agua la tortuga nado tranquilamente hacia la meta ganado así la apuesta…

    • Sara Suberviola
      Posted at 13:00h, 28 mayo Responder

      ¡Hola! Buen trabajo con la documentación. No conocía la versión de Berkes, me la apunto en mi lista de cuentos por leer 😉
      En el ejercicio 3 has conseguido una estructura sencilla con forma de ejemplo, bien hecho. ¿Cuál dirías tú que es la moraleja o enseñanza? Por un lado, se me ocurre que nos da miedo lo que no conocemos o no entendemos. Por otro, que el apoyo de mamá es más fuerte que cualquier miedo.
      Me gusta el giro que le das a la fábula en el ejercicio 4, resulta que a veces los que parecen más débiles tienen fortalezas ocultas que las circunstancias pueden sacar a relucir.
      ¡A seguir trabajando! Muchas gracias por compartir tus textos, Nadia.

      • nadiamorales77
        Posted at 21:20h, 28 mayo Responder

        Gracias Sara! me esta encantando el curso, las herramientas que nos das para trabajar la imaginación, esta super!
        En cuanto ala enseñanza o moraleja, lo que había pensado es este apoyo que da la madre, por que el ejercicio era de que forma podría ayudar uno a una persona muy… pero ahora que lo planteas, pues si lo del miedo a lo desconocido también…

        • Sara Suberviola
          Posted at 08:15h, 29 mayo Responder

          ¡Cómo me alegran tus palabras, Nadia! Qué bien que lo estés disfrutando, porque de eso se trata 🙂 Ambas moralejas son perfectamente compatibles, y que haya más de una interpretación significa que la historia tiene profundidad, así que es algo bueno. Un abrazo.

  • Carol
    Posted at 19:55h, 08 marzo Responder

    Sigo con el ejercicio número 3, el animal elegido ha sido el loro.

    ¿Cómo ayudaría a una persona muy charlatana?

    Ser charlatán suele estar relacionado con embaucar a las personas, además de una forma muy indiscreta. Para poder hablar con una persona que tiene esta característica como principal, lo primero que tendríamos que hacer es captar su atención. Una vez conseguido tendríamos que explicarle que debe intentar hablar solo cuando sea necesario, siempre reduciendo las palabras hasta conseguir transmitir el mensaje que deseamos.

    También podríamos hacerle sentir como él hace sentir a los demás. es decir, «venderle humo» para que sienta cuál es la imagen que ofrece él a los demás de si mismo.

    Quizás sugerirle ver con él una de estas charlas donde supuestos sanadores, mediante sus palabras consiguen que niños en sillas de ruedas caminen, o personas con graves enfermedades mejoren. A ver qué veracidad encuentra él en el discurso y qué opinión le merecen este tipo de personas.

    Espero tus comentarios.

    • Sara Suberviola
      Posted at 14:38h, 11 marzo Responder

      ¡Bien, Carol!

      Has ido hilando unas cuantas ideas y buscas ejemplos concretos para mostrar en la historia el mensaje que quieres transmitir. Creo que se te ha desviado un poco hacia temas más serios o tristes. Si es el tipo de tema que quieres tratar puedes hacerlo, aunque con mucho tacto. Ahora bien, si es solo hacia donde te han llevado las ideas pero tú prefieres un tono más alegre, entonces te animo a seguir buscando otros ejemplos. Hay varias maneras de enfocarlo y adivino mensajes distintos en tu texto, como:
      Si hablas demasiado no escuchas a los demás y ellos también tienen cosas que decir
      Promete solamente aquello que vayas a cumplir
      Lo bueno, si breve, dos veces bueno

      Mi consejo es que pienses bien cuál quieres que sea tu mensaje (no hay uno mejor que otro, se trata de elegir), lo formules de la manera más simple que puedas y, después, busques un ejemplo concreto para demostrarlo.

      Me encanta el personaje del loro charlatán, estoy deseando leer sus aventuras.

      Comparte tus avances y te iré orientado en cada paso, ¡a darle personalidad a ese loro! En el tema 3 encontrarás ideas para ponerle nombre.

      Un abrazo

  • Carol
    Posted at 19:44h, 08 marzo Responder

    Hola Sara,

    Dejo por aquí el ejercicio número 1 para que puedas conocer mis respuestas. (Sé que voy tarde, pero espero ponerme al día este fin de semana)

    – ¿Cuál es tu fábula preferida?

    Caperucita Roja.

    – ¿Cuál se parece más a la versión que yo conocía?

    La versión que a mí me contaban de pequeña era parecida a la que escribieron los Hermanos Grimm pero, había una diferencia y es que a la abuelita no se la comía el lobo sino que la encerraba en el armario.

    -. ¿Cuál me gusta más? ¿Por qué?

    La verdad que la que más me gusta es la que me contaban de pequeña, supongo que porque la recuerdo con mucho cariño y porque no se comían a nadie.

    – ¿Cuál está mejor escrita? ¿Por qué?

    Me quedo con la de los Hermanos Grimm por ser la auténtica (pese a que fue Perrault quien años antes la escribió). Creo que los hermanos al principio hicieron una versión que no iba dirigida a los niños, pero que en su última versión consiguieron adaptarla para un público infantil y juvenil.

    – ¿Cuál me parece más apropiada para público infantil?

    Actualmente me quedo con la versión de Xavier Deneux, editorial Combel. Está editorial es una de mis preferidas (junto con Kalandraka) y creo que ha conseguido un libro muy llamativo (con diferentes texturas) para los más peques donde además se mantiene la historia «de siempre».

    – ¿Qué otros títulos tiene esta editorial? ¿Me gustan sus propuestas?

    Colección «La cereza» de 0 a 5 años.
    «Todo lo que sé del miedo»
    «¡En el parque!»

    Es una editorial enfocada a un público infantil que cuida mucho la estética de sus cuentos y que además, crea historias donde los más pequeños pueden aprender mientras se divierten.

    • Sara Suberviola
      Posted at 14:26h, 11 marzo Responder

      Gracias, Carol 🙂 Caperucita es también mi preferido. No tengo la versión que comentas de Combel, pero la conozco y creo que es muy atractiva para los más peques

  • Laura
    Posted at 11:05h, 27 febrero Responder

    Gracias Sara por tus comentarios. Incluir las avellanas en la segunda escena es sencillo y quedaría mejor, más redondo. En cuanto al mirlo, ya veía que me metía en un pantanal, Para empezar lo he personificado totalmente, el mirlo no aparece por ningún lado. Te agradezco tus sugerencias y este pequeño texto lo voy a intentar, quizás no ahora porque se me amontonan las tareas, pero es una buena idea simplemente para ejercitar la escritura.

    • Sara Suberviola
      Posted at 13:56h, 27 febrero Responder

      También puedes reenfocarlo de forma distinta, aunque no sea una fábula. Te animo a hacer cualquier cosa menos dejar de escribir 🙂 Un beso

  • Laura
    Posted at 13:33h, 26 febrero Responder

    Paso al ejercicio 4. Una adaptación libre de la fábula de Esopo «La zorra que vio a un león»

    Un ratón iba de paseo por el campo llevando a sus espaldas un saquito con avellanas que se proponía merendar. Llegó a un paraje, recogido y encantador, que conocía y cual no fue su sorpresa al ver allí a dos ratonas haciéndose arrumacos de enamoradas. El corazón le dio un vuelco pues nunca había visto nada igual. Salió corriendo y llegó a su casa sofocado y con la merienda sin tocar.
    Otro día que salió de paseo, se acercó a un charco para beber y allí estaban las enamoradas, atusándose los bigotes la una a la otra con mucha delicadeza. ¡Vaya! El susto no fue tan grande como la primera vez, pero se alejó confundido buscando otro charco para calmar su sed.
    La tercera vez que se encontró con las ratonas le pareció normal que se amaran y, acercándose a saludarles, compartió con ellas sus avellanas.

    • Sara Suberviola
      Posted at 09:39h, 27 febrero Responder

      Me encanta, Laura 🙂 Sobre todo la imagen de las ratonas atusándose los bigotes con delicadeza. Está muy bien así, pero si fuera mío y yo lo editara, añadiría las avellanas o la merienda por algún sitio en la segunda escena, Así sería un elemento que acompaña toda la historia, de forma paralela a la evolución interior del protagonista. Pero vamos, está genial tal y como lo has escrito. Además tiene esa ambigüedad de si es o no para niños, como las fábulas más antiguas. ¡Enhorabuena!

  • Laura
    Posted at 11:43h, 26 febrero Responder

    Saludos a todos/as. Paso lo que he preparado para el ejercicio 3. Basado en el animal mirlo y una cualidad: oportunista, me meto en un terreno un poco pantanoso porque lo que puede ser una cualidad para la supervivencia, en las relaciones humanas suele tener connotaciones negativas. Además una persona oportunista es difícil que modifique su conducta porque sólo ve los beneficios inmediatos que le reporta.

    -Hola, ¿cómo estás?
    -Bien, yo siempre positiva. Nada de penas. Tengo muy claro a dónde ir y a quien me voy a arrimar.
    -Nada de penas….
    -‘Nada de penas! Hay que ver dónde están las buenas oportunidades, dónde bulle la vida y se mueve la gente creativa.
    -Y divertida, supongo.
    -‘Claro!, hay que saber disfrutar.
    -Si, claro, pero,…¿no te estarás perdiendo algo?
    -¿Qué me puedo perder?
    -Compartir también en los momentos difíciles. Sentir la pena,…no sé,…algo enseñará.
    ¡Bah!, las penas sólo te quitan energía.
    -ES que, además…
    -¿Qué?
    -Eso de ir buscando oportunidades,…gente creativa,…¿y crear tú misma lo que estás buscando?

    • Sara Suberviola
      Posted at 08:55h, 27 febrero Responder

      ¡Hola, Laura!

      Qué bien que te hayas animado a escribir una historia para el ejercicio 3. Esta parte era optativa porque es un ejercicio que requiere bastante tiempo y no quería cargaros demasiado.

      Bueno, los terrenos éticos siempre son pantanosos, siempre hay varias maneras de abordar un mismo asunto.

      Respecto a tu texto, se nota que hay una reflexión importante de fondo. Entiendo que haces una invitación a parar un poco y pensar, una crítica a la velocidad a la que vivimos y a disfrutar de menos cosas pero mejor. También a permitirse sentir todas las emociones aunque no sea todo una fiesta.

      Como ves, hay muchas ideas en tu texto, tal vez demasiadas para demostrar todo esto a través de un ejemplo, que como vimos en el tema es lo que hace la fábula.

      Has retratado al Mirlo como oportunista, pero no a través de una historia, sino a través de un diálogo.

      Para parecerse más a una fábula tendría que haber algo de acción, no solo conversación.

      Mi consejo es que intentes formular en una sola frase la idea que quieres transmitir, aunque luego no la pongas tal cual en el texto. Por ejemplo: si estás siempre pendiente de no perderte ninguna oportunidad corres el riesgo de perderte otras cosas buenas. Luego puedes pensar en una sucesión de acciones sencillas que lo demuestren. Sí, sé que es muy fácil decirlo, pero es cuestión de dedicar un ratito a pensar opciones.

      Tal vez te ayude pensar en una situación en la que un mirlo sea oportunista y le salga mal la jugada.

      No quiero darte ideas concretas porque quiero que seas tú quien lo haga, pero si crees que esto te ayudaría dime y te echo una mano.

      ¡Ánimo con ello!

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